Pablo, San (1771)

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Dibujo del navío por antonomasia y cuerpo más numeroso en las escuadras, por sus setenta a setenta y cuatro cañones, repartidos en dos baterías o puentes, pasaban a ser denominados como navío Real, de este porte era por ejemplo el San Juan Nepomuceno al mando de don Cosme Damián de Churruca en el combate de Trafalgar.

Construcción:

Uno de los tres primeros navíos de 74 cañones proyectados por Francisco Gautier y construidos en el astillero de Esteiro, Ferrol, al ser trasladado este ingeniero a Ferrol en 1767.

Los otros dos navíos eran el San Pedro Apóstol y el San Gabriel.

Comenzó su construcción el 27 de julio de 1769, siendo botado al agua el 15 de marzo de 1771.

Historial:

En 1773 zarpó con los navíos San Pedro Alcántara y San Gabriel para efectuar unas pruebas de mar al mando del brigadier don Juan Tomaseo, quien en su informe del 9 de mayo resaltó su buena velocidad, pero con algunos defectos que se fueron subsanando en navíos posteriores como el San Eugenio.

En junio de 1779 se encuentra en la escuadra del teniente general don Luis de Córdoba, al mando del capitán de navío don Carlos de la Villa, con la que realiza la primera campaña del Canal de la Mancha. A su regreso a Cádiz con la escuadra de Córdoba, a mediados de noviembre, participa con la misma escuadra en el bloqueo de las aguas del estrecho de Gibraltar, al mando del capitán de navío don Luis Muñoz de Guzmán.

Durante este año de 1780 y el siguiente realiza varias salidas desde Cádiz con la escuadra de Córdoba. Entre julio y septiembre de 1781 realiza una segunda campaña en el Canal con la escuadra de Córdoba, regresando después a Cádiz. Realiza una tercera campaña en el Canal con la escuadra combinada entre junio y agosto de 1782. Estando con la escuadra de Córdoba en la bahía de Algeciras, se desata un temporal la noche del 10 de octubre de 1782. No pudiendo el navío entrar en el fondeadero, ordena Córdoba a su comandante Muñoz que se dirija al puerto de Málaga. Permaneció desarmado en el departamento de Cartagena, en 1786 al mando del capitán de navío don Vicente de Hezeta.

En 1790 se encontraba asignado al departamento marítimo de Cartagena. El 1790 formaba parte de la escuadra de evoluciones mandada por el teniente general don Francisco de Borja que zarpa de Cartagena a primeros de abril para realizar varios cruceros por el Mediterráneo hasta que reciben órdenes de dirigirse a Cádiz por el incidente de Nootka con los británicos. Arbolaba su insignia el jefe de escuadra don Basco de Morales y Souza. En julio de 1790 zarpa de Cádiz con la escuadra del teniente general don José Solano Bote, Marqués de Socorro, al mando del brigadier don Francisco Millao y Miraval, para la campaña naval desarrollada en aguas del cabo Finisterre.

En 1793 se encontraba desarmado en el departamento de Cartagena al mando del brigadier don Francisco Millau, permaneciendo en la misma situación hasta 1796. El 2 de septiembre de 1796 es puesto al mando del brigadier don Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre, destinado a la escuadra del teniente general don Juan de Lángara y Huarte, con la que realiza varios cruceros por las costas de Córcega, Italia y Francia, entrando en el puerto de Tolón, desde el que pasó a Cartagena el 20 de diciembre.

Con la misma escuadra, ahora al mando del teniente general don José de Córdoba y Ramos, zarpa de Cartagena el 2 de febrero de 1797 para ir a Cádiz, travesía que daría lugar el combate del cabo de San Vicente el 14 de febrero, en cuyo combate tuvo nueve heridos y el brigadier Hidalgo es recompensado con el ascenso a jefe de escuadra por su destacada actuación. Entró con la escuadra en Cádiz el 3 de marzo, quedando bloqueada en el mismo puerto por la escuadra británica de Jervis.

A finales de abril de 1797 pasa a ser mandado por el brigadier don Luis de Vallabriga y Rozas. El 12 de mayo de 1799 zarpa de Cádiz con la escuadra del teniente general don José de Mazarredo para unirse en el Mediterráneo a la francesa del almirante Eustache Bruix. Las dos escuadras acabaron juntas en Brest, bloqueadas por las escuadras enemigas. El 1º de enero de 1800 desembarcó el brigadier Vallabriga por enfermedad, siendo sustituido por el capitán de fragata don Ignacio de Olaeta, que era el comandante de la fragata Nuestra Señora de Atocha. Permaneció el San Pablo en Brest hasta diciembre de 1801, cuando concluyó la guerra.

Zarpa el 14 de diciembre de Brest con la escuadra del teniente general don Federico Gravina, al mando del capitán de navío don Agustín de Figueroa, para apoyar a la escuadra francesa del almirante Villaret-Joyeuse en la campaña de Santo Domingo. Para su regreso a la península zarpa de la Habana conduciendo caudales, haciendo escala en Puerto Rico. A esta isla llega el navío Asia dañado por unos temporales. A bordo de este navío iba embarcado el teniente general don Gabriel de Aristizábal y su familia, que se traslada a bordo del San Pablo y llega a Cádiz el 20 de mayo de 1802.

En 1805 se encontraba desarmado y asignado al departamento de Cartagena. En octubre de 1805 se encontraba en Cartagena con la escuadra de don José Justo Salcedo, al mando del brigadier don Juan José Martínez. En febrero de 1808, al mando del brigadier Martínez, se encuentra en el departamento de Cartagena con la escuadra del teniente general don Cayetano Valdés.

A finales de abril de 1811 toma su mando en Cartagena el capitán de navío don Pedro de Mesa Baulen, con el que llega a Cádiz el 5 de mayo. El 30 de julio de 1811 embarca en el San Pablo el Regente de España y comandante de los Ejércitos 2º y 3º, don Joaquín Blake y Jones, zarpando de Cádiz con la fragata Santa Lucía para escoltar a los transportes que llevan 6.000 soldados al puerto de Almería. De regreso a Cádiz embarca dos millones de reales para llevarlos a Alicante el 29 de agosto de 1811 y así dotar a las fuerzas que defienden Valencia de la invasión del mariscal Duch. Regresa a Cádiz el 9 de octubre de ese año.

El 2 de junio de 1813 zarpa de Cádiz con un convoy de tropas y pertrechos de guerra rumbo a Montevideo, que estaba asediada por los insurgentes, llegando a ese puerto el 2 de septiembre, donde desembarcan las tropas del 2º batallón del regimiento de América y del primer escuadrón de granaderos expedicionarios, unos 2.200 hombres. El convoy estaba compuesto por la fragata Prueba, el bergantín San José, y los mercantes Francisco, alias Socorro, Voladora, Príncipe Real y Topacio.

Durante este año de 1813 y el siguiente realizó otros viajes a América al mando del capitán de navío don Antonio Vácaro. Zarpa de Montevideo el 18 de noviembre de 1813 rumbo a las costas españolas. Durante la travesía de regreso a Cádiz tuvo que recalar en Funchal, Azores, para reparar una vía de agua, entrando en Cádiz a finales de mayo de 1814.

Este año de 1814 pasó a ser llamado Soberano. A partir de febrero de 1822 zarpó de Cádiz para realizar varias comisiones en el Mediterráneo. En 1823 se le da el mando al capitán de navío don Francisco Javier de Ulloa y Ramírez de Laredo con el que hace un viaje a las islas Canarias, teniendo que volver a Cádiz por la falta de carena del navío que hizo que estuviera a punto de hundirse.

A mediados de 1823 se encontraba en Cádiz, de nuevo asediado por el ejército y la marina francesa, cuando el rey pidió el apoyo del ejército del general Angulema, los Cien Mil Hijos de San Luis, que en realidad eran ochenta mil. El capitán Ulloa cesó en el mando del navío en octubre de 1823.

Entre el 29 de diciembre de 1824 y el 13 de septiembre de 1826 estuvo al mando del brigadier don Francisco de Beranguer. Durante este periodo no se hizo a la vela ni una solo vez. En diciembre de 1827 se acabó de ponerle en servicio en Cádiz y zarpó rumbo a la Habana el 2 de enero de 1828 con el navío Héroe y la fragata Restauración, llevando a bordo 3.000 fusiles y otros pertrechos. Llegaron a la Habana en enero de 1828.

A primeros de abril de 1828 se hace cargo de su mando el capitán de navío don José María Chacón y Sarraoa. A año siguiente inició la persecución del navío Congreso Mexicano, que antes era el español Asia, al enterarse de su presencia en el Caribe.

El 1º de julio de 1828 se hizo a la vela con el navío Guerrero, la fragata Iberia y el bergantín Amalia para cruzar sobre los cabos Corrientes y San Antonio. Incorporados la fragata Restauración y su convoy que llegaban de la península, entraron en la Habana el 13 de agosto. Al mando del capitán Chacón e insignia del brigadier don Ángel Laborde, participa en 1829 en un intento de desembarco en cabo Rojo, Méjico, con las fragatas Santa Casilda, Lealtad y Restauración, tres bergantines, cuatro goletas mercantes y otros buques menores con 4.000 hombres embarcados al mando del brigadier don Isidro Barradas, zarpando de la Habana a las ocho de la mañana del 5 de julio, pero el desembarco fue suspendido por el mal estado del mar.

La escuadra y convoy regresa a la Habana el 22 de agosto siguiente. Realmente, esta expedición estaba condenada al fracaso, pues se enfrentarían a 30.000 mejicanos en armas, desembarcando las tropas el 27 y 28 de julio para dirigirse a Tampico, siendo Barradas derrotado por los generales Santa Ana y Bustamente. Regresó a la Habana a primeros de octubre de 1829.

En 1830 regresa a Ferrol desde la Habana al mando del brigadier Chacón, ascendido el 6 de diciembre anterior, siendo desarmado, encontrándose en 1834 Ferrol en estado ruinoso. Puesto al mando del capitán de navío don Joaquín Bocalan y Vázquez el 23 de enero de 1834, se armó en el verano de 1734 en Ferrol y pasó a Cádiz. Se le destinó de nuevo a la Habana para escoltar un convoy de tropas y relevar al navío Héroe, que estaba necesitado de carena y debe regresar a la península, entrando en la Habana el 1º de junio. Regresó a Ferrol al mando de Bocalan el 2 de abril de 1838, quedando desarmado.

En 1840 se encontraba asignado al apostadero de la Habana. El 18 de julio de 1844, cuando el navío se encontraba en Cádiz, se concede su mando al capitán de fragata don José María Bustillo. El 13 de abril de 1845 sale de la bahía de Cádiz y llega al puerto francés de Tolón el 11 de agosto. Tras zarpar de Tolón el 9 de septiembre recala en los puertos de Algeciras, Cartagena, Alicante y Mahón. En este último puerto se une al bergantín Manzanares. Sería visitado por la reina.

El 14 de noviembre de 1845 zarpa de Cádiz y llega a la Habana al mando del capitán de navío don José María de Bustillo el 23 de diciembre. Realizó varias patrullas en defensa del comercio e intereses españoles. El 19 de enero de 1746 zarpa de la Habana rumbo a Puerto Rico, regresando a puerto de arribada el 23 de enero. El 8 de abril de 1846 vuelve a zarpar. Regresa al puerto de la Habana el 13 de marzo de 1847 tras haber recalado en los puertos de La Guayra, Santa Marta y Cartagena de Indias. En el mes de mayo de 1847 cesa el brigadier Bustillos en el mando del navío. Era brigadier desde el 14 de noviembre de 1746.

A mediados de 1849 se encontraba en la recién formada división de operaciones del Mediterráneo mandada por el brigadier don José María de Bustillo. Dividida en dos secciones, el navío Soberano estaba encuadrado en la segunda con base en Barcelona, compuesta por este navío, la fragata Esperanza, las corbetas Ferrolana y Venus, el bergantín Ebro y los vapores Colón, Pizarro, Piles y Vigilante.

A primeros de mayo de 1851 zarpa de Cádiz rumbo a las Azores formando una escuadrilla de instrucción con las corbetas Venus y Colón, el bergantín Volador y la goleta Cruz, al mando la división del capitán de navío don Nicolás Manterola.

En 1854 es destinado con varias fragatas y transportes a llevar tropas a Puerto Rico y la Habana, estando al mando del capitán de navío don Juan Bautista Lázaga. El 28 de agosto de 1754 zarpa de la Habana con 200 marineros y 300 soldados licenciados para su regreso a Cádiz. Hasta la desembocadura del Canal de Bahama sería escoltado por el vapor Pizarro. A primeros de septiembre comienza a sufrir las consecuencias de un temporal en aguas de las Bermudas. El comandante Lazaga no puede seguir rumbo al Atlántico y el 8 de octubre entra en Guantánamo, quedando varado. Es puesto a flote y remolcado por el vapor Pizarro hasta su llegada al puerto de Santiago de Cuba el 16 de octubre.

Por la imposibilidad de llevarlo a la Habana para su desguace se pensó, en enero de 1855, utilizar su casco como lazareto para la Junta de Sanidad de Cuba, restituyendo su antiguo nombre de San Pablo. Por la mucha agua que le entraba quedó varado en el interior del puerto el 4 de junio de 1855 hasta que un incendio acabó por destruirlo en octubre de ese año.

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