Pazos y Gomez-Colon, Jose Maria de Biografia

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José María de Pazos y Gómez-Cólon


Grabado de don José María de Pazos y Gómez-Cólon. Capitán de navío de la Real Armada Española.
José María de Pazos y Gómez-Cólon


Capitán de navío de la Real Armada Española.

Contenido

Orígenes

Nació en Ferrol el 7 de marzo de 1868, siendo sus padres don Emilio de Pazos y Vela-Hidalgo, contador de navío y doña Adelaida Isabel Joaquina Gómez-Colón y Chacón.

Hoja de Servicios

Ingresó en la Corporación el 8 de julio de 1884, como aspirante en la 26ª promoción de la Escuela Naval Flotante a bordo de la fragata Asturias, fondeada en el Arsenal de Ferrol, ascendió a guardiamarina el 12 de diciembre de 1887 y a alférez de navío 8 de junio de 1891 siendo el nº 22 de su promoción, pasando a embarcar en buques de su Departamento, hasta el 27 de agosto de 1892 por quedar destinado en el Arsenal. El 2 de marzo de 1896 pasó a embarcar en el crucero fajado Vizcaya, formando parte de la escuadra de Instrucción, permaneció un mes de descanso entre junio y julio en el puerto de Barcelona, de donde salieron rumbo a Mahón, al entrar el 23 de febrero de 1897 fue abordado por el buque correo Menorquín, pasando al mismo apostadero a reparar los desperfectos.

A su llegada a Cartagena se le entregó la Real orden del 21 de abril seguido comunicándole su ascenso al grado de teniente de navío. Después de unas maniobras fondearon en la bahía de Cádiz, de donde salió el 12 de junio siguiente en representación de España y de la Armada, para acudir a la revista naval de Spithead por el sesenta aniversario de la reina Victoria, enarbolando la bandera como insignia de la escuadra de Instrucción el contralmirante don Segismundo Bermejo, celebrándose el evento el 26 de junio de 1897, regresando a primeros de julio a Ferrol, donde se quedaron para pasar a limpiar fondos, a mediados de agosto la escuadra sale con rumbo a Cádiz, donde llega proveniente de Génova con escala en Mahón el crucero Cristóbal Colón, (sin sus dos piezas principales) reunida sale con rumbo a aguas gallegas para instrucción, de regreso entraron en Lisboa el 23 de septiembre, donde estuvieron unos días en visita de cortesía, saliendo con destino a Cádiz llegando en octubre, nada más llegar tomar posesión Sagasta como nuevo Presidente del gobierno, reclama como Ministro al comandante de la escuadra contralmirante Bermejo, tomando posesión el 4 de octubre, quedando sin mando hasta serle otorgado al contralmirante don Pascual Cervera el 30 seguido, por haber sido nombrado el 11 anterior.

El 27 de noviembre salieron con rumbo al Mediterráneo, los destructores se quedaron en Cádiz limpiando fondo, pero unos días después se encontraban todos ante Santa Pola, comenzando las maniobras el mismo día de la salida y hasta el 22 de diciembre seguido, como recomendación del señor Ministro le indica que no mal gaste munición, por ello solo se efectúan dos disparos con cañón de la artillería principal, a pesar de esto no quedaba duda alguna que la supuesta escuadra no estaba preparada para entrar en combate, se realizaron unos ejercicios combinando las dos divisiones, la de destructores y torpederos para mejor calibrar las respuestas, poco en claro se sacó de ellos por la premura en finalizar las maniobras navales, entrando en Alicante el 23 consecutivo, donde descansaron unos días para seguido salir con rumbo a Cartagena, aquí se le unió el crucero Alfonso XIII, pero al ver su estado Cervera envío comunicado al Ministro para que lo destinara a otros menesteres, pues para la escuadra era inhábil.

Se recibe la orden del 26 de enero de 1898, para que el Vizcaya insignia de la escuadra saliera urgentemente con destino a Nueva York, para devolver la visita a la Habana del acorazado norteamericano Maine. El crucero no pudo repasar sus bajos, problemas con las tuberías de calderas, ni tan siquiera llenar sus carboneras al máximo por las prisas del señor Ministro, a pesar de ello al ser recibido en la gran manzana el 19 de febrero Eulate se dio cuenta que algo pasaba, pues el práctico no le llevaba al lugar acostumbrado, quedando fondeando en Staten Island por estar el ambiente alterado, efectivamente así era, pues en la Habana el 15 anterior el acorazado de segunda norteamericano Maine había saltado por los aires por explosión interna, pero la prensa y los ingenieros de la comisión norteamericana pensaron que mejor ocasión no se les iba a presentar, por ello firmaron los especialista que la explosión era externa y por lo tanto culpa de España.

Estuvo hasta el 25 siguiente, levando anclas y saliendo con rumbo a la Habana, porque en ella (nadie sabe muy bien la razón) se encontraba como refuerzo de las fuerzas navales el crucero del mismo tipo Almirante Oquendo, el cual había salido de Cartagena la tarde del 12 de febrero, quien a su vez era parte de la escuadra de Instrucción, por ello es inentendible que si ya el Vizcaya faltaba por su forzada visita a Nueva York, no contento con eso el Ministro (o quien fuere, Cervera no, seguro) envían al Oquendo a la Habana, debilitando aún más la poca fuerza de la escuadra, pero las cosas siguen igual de torpes, pues reciben ambos la orden de volver a cruzar el océano con destino a las islas de Cabo Verde, para nada más llegar volver a salir el 19 de abril y cruzar el océano otra vez llegando a Martinica, Curaçao y posteriormente a Santiago de Cuba el 19 de mayo.[1]

El 3 de julio de 1898 su buque salió de Santiago de Cuba el segundo detrás del Infanta María Teresa; su comandante Eulate ordenó fuego al estar en mar abierto, por la suciedad en su obra viva pronto perdió velocidad quedando a merced de los enemigos, sumándose casi de inmediato al haber realizado unos disparos que varios de sus cañones escupieron los cierres, por estar los casquillos defectuosos y explosionar en su interior, esto causó muchos heridos y muertos, al serle notificado todo esto y el buque en llamas su comandante decidió embarrancarlo sobre los arrecifes del Aserradero, donde se deshicieron sus fondos y se hundió, los hombres saltaron a la mar y como pudieron llegaron a tierra. Había sido impactado por 24 proyectiles enemigos.

Fue hecho prisionero y embarcado en el yate armado San Louis desembarcando en la Academia de Annapolis junto al almirante Cervera. El 31 de agosto el contralmirante McNair comunica su puesta en libertad, inmediatamente Cervera envió una comisión a Nueva York para contratar un buque que los transportara a todos a España, pudieron hacerlo sobre el City of Rome de pabellón británico, el 12 de septiembre todos a bordo salieron, pero no podían entrar en un puerto militar por orden del Gobierno de España, por ello habló con el capitán para llevarlos a Santander, donde llegaron el 19 seguido, por ser de noche fondeó en el ante puerto, al día siguiente entró y atracó desembarcando todos. Al hacerlo al almirante le pidió licencia para desplazarse a su casa, lo que le fue concedido.

Como todos los participantes en el combate de Santiago de Cuba, pasó una larga excedencia, recibiendo la orden de embarcar en el crucero Alfonso XII el 29 de marzo de 1899, al cumplir el año de embarque quedo sin destino en el Departamento, hasta recibir la orden del 10 de septiembre de 1901 por ser destinado como ayudante del Distrito de Marín.

Continuo con su carrera en diferentes embarques y destinos en tierra, hasta recibir la Real orden del 21 de abril de 1912 con su ascenso a capitán de corbeta (grado creado este mismo año en la Armada, sustituyendo al anterior de teniente de navío de 1ª clase), y el 23 de noviembre seguido fue nombrado profesor de la Escuela de Aplicación. El 9 de noviembre de 1916 se le otorgó el mando del cañonero Vasco Núñez de Balboa, formando parte de las fuerzas navales del norte de África, participando en varios bombardeos en apoyo del ejército, así como tratar de cortar el flujo del contrabando de armas a los rifeños.

Debió ascender a capitán de fragata en 1918. Por Real orden del 6 de febrero de 1924 fue ascendido al grado de capitán de navío.

Se encontraba de jefe de la base naval de La Graña, en Ferrol, al sobrevenirle el fallecimiento el 9 de agosto de 1930, contaba con sesenta y dos años de edad, de ellos cuarenta y seis de ejemplares servicios. Curiosamente ocupaba este mismo cargo su nieto, el capitán de navío don Federico de Pazos Lozano, cuando el 2 de octubre de 1995 falleció. Se dice que el destino no está escrito, a veces ciertas coincidencias hacen pensar lo contrario.

Entre otras condecoraciones estaba en posesión de: Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo; Cruz al Mérito Naval de 1ª clase con distintivo Blanco pensionada; 2 Cruz al Mérito Naval de 1ª clase con distintivo Blanco; Medalla de la última campaña de Cuba y Medalla de la Regencia de doña María Cristina.

Notas

  1. Son demasiadas y casi amontonadas las desacertadas órdenes; nos preguntamos, si de lo que más se acusa a don Pascual Cervera es no llegar a la Habana y refugiarse en Santiago de Cuba, ¿porque teniendo ya dos de los cruceros en ella no se les deja allí? Se le obliga sobre todo al Vizcaya a cruzar tres veces el océano casi sin descanso y navegar de Nueva York a la Habana, cuando estaba en las peores condiciones, al menos en la Habana se podía haber limpiado sus bajos y gracias a la previsión del Gobierno, con la sempiterna cuestión del carbón, los dos restantes no hubieran sufrido tanto (toda la división) de éste combustible. Por otra parte la escuadra quedaría en dos lugares a bloquear por los enemigos y quizás, solo quizás, los dos llegados a Santiago hubieran podido navegar a San Juan de Puerto Rico o a la misma Habana. De todas formas el resultado no habría cambiado, pues el error fue enviar la pequeña fuerza naval compuesta por cruceros contra verdaderos acorazados, eso dando gracias al poco acierto de la artillería enemiga, calculándose en tan solo un 2%. Alea iacta est.

Bibliografía:

Concas y Palau, Víctor Mª.: La escuadra del Almirante Cervera. Editorial San Martín. Tercera Edición. Madrid, 1998.

Cervera Topete, Pascual.: Colección de documentos referentes a la Escuadra de Operaciones de las Antillas. Editorial Naval. Madrid, 1986.

Compays Monclús, Julián.: La Prensa Amarilla Norteamericana en 1898. Sílex. Madrid, 1998.

Estado General de la Armada para el año de 1890.

Estado General de la Armada para el año de 1893.

Estado General de la Armada para el año de 1897.

Estado General de la Armada para el año de 1900.

Estado General de la Armada para el año de 1902.

Estado General de la Armada para el año de 1913.

Estado General de la Armada para el año de 1917.

Rickover, H. G.: Cómo fue hundido el acorazado Maine. Editorial Naval. Madrid, 1985.

Risco, S. J. Alberto.: Apuntes biográficos del Excmo. Sr. Almirante D. Pascual Cervera y Topete. Imp. Sebastián Rodríguez. Toledo, 1920.

Agradecimiento a don Juan Iñarra de Pazos por su aportación como descendiente del biografiado.

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