Hezeta Dudagoitia y Fontecha Salazar, Vicente Biografia

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Biografía de don Vicente Hezeta Dudagoitia y Fontecha Salazar



Teniente general de la Real Armada Española.

Orígenes

Vino al mundo en la ciudad de Bilbao en 1733, siendo sus padres don Juan de Hezeta Dudagoitia y Ochoa, y doña Elena Fontecha Salazar y de Bozo.

Hoja de Servicios

Sentó plaza de guardiamarina en la Compañía del Departamento de Cádiz el 23 de diciembre de 1751. Expediente N.º 579.

Al pasar los exámenes teóricos se le ordenó embarcar en 1753 en comisiones de corso por el Mediterráneo, realizando un tornaviaje a Tierra Firme, el 16 de marzo en aguas de Melilla estando embarcado en los jabeques al mando del capitán de navío don Antonio Barceló combatió contra otros cuatro moros que resultaron apresados; al regreso de uno de sus cruceros se le comunicó su ascenso a alférez de fragata el 29 de diciembre de 1756, continuando en las mismas comisiones en diferentes buques.

Por Real orden del 12 de abril de 1760 se le ascendió al grado de alférez de navío, recibiendo poco después la orden de embarcar en el jabeque Andaluz, participando en el desembarco realizado en Betoya, en el norte de África, donde fue herido, siendo trasladado a Cartagena donde se recuperó.

Por Real orden del 17 de septiembre de 1767 fue ascendido al grado de teniente de fragata, pasando a la división de don Francisco Hidalgo de Cisneros, participando en cuantas acciones tuvieron lugar.

Por Real orden del 15 de junio de 1769 se le ascendió al grado de teniente de navío, poco después se le otorgó el mando del pingue San Antonio, estando de crucero divisó una formación de jabeques argelinos empezando la caza, lo que fue visto por don Antonio Barceló quien se unió a la persecución, se les dio alcance iniciándose el enfrentamiento, tras duro combate fueron apresados tres jabeques y represadas dos velas.

Al entregar el mando de su buque se le ordenó embarcar en un navío zarpando con rumbo al Callao, donde al arribar se le ordeno a su comandante viajar para visitar las islas de David y Chiloé, no encontrando enemigos en sus aguas regresó, zarpando de nuevo con rumbo a la península.

En 1775 pasó a formar parte de la expedición contra Argel, al mando del general don Pedro Castejón, a su regreso se le destinó al arsenal de La Carraca, encontrándose aquí le fue entregada la Real orden del 17 de febrero de 1776 siendo ascendido al grado de capitán de fragata.

Paso a la escuadra del general don Luis de Córdoba, realizando en 1779 la primera campaña sobre el canal de la Mancha, al regresar a la bahía de Cádiz continuó en la comisión de cruzar sobre los cabos de Santa María y San Vicente en protección del tráfico marítimo proveniente de ultramar.

A finales del mismo año se le ordenó trasbordar a la escuadra del general don José Solano, donde se le dio el mando de la fragata Santa Cecilia zarpando con rumbo a la Habana de donde dio la vela con rumbo a la toma de Penzacola, estando en ella se le confiaron otras dos fragatas, formando división a su mando para dar escolta a un convoy de treinta y cinco velas, continuando en todas las acciones dando como resultado la conquista de la plaza el 11 de mayo de 1781.

Al regresar a la Habana se le entregó la Real orden del 16 de septiembre de 1781 siendo ascendió al grado de capitán de navío y poco después se le otorgó el mando del Velasco, zarpando con la fragata Nuestra Señora de la O arribaron a Guarico dando escolta a treinta y nueve velas, cargadas con pertrechos de guerra y boca, más piezas de artillería para reforzar las defensa de la plaza y reemplazar algunas de los buques de la escuadra del general Aristizábal, fue cargado con caudales y especies zarpando con rumbo a la Habana, donde desembarcó lo transportado, saliendo con rumbo a Guarico quedando incorporado a la escuadra del general don Francisco de Borja.

Al firmarse la paz de Versalles el 20 de enero de 1783, le fue entregado el mando de la fragata Dorotea, la cual junto a otras tres fletadas a su mando transportó al regimiento de la Victoria a la península, al arribar quedó desembarcado.

Más tarde se le otorgó el mando del navío San Fulgencio, formando división a su mando con las fragatas Mahonesa y Brígida, siendo comisionado a realizar transporte de tropas, primero desde Alicante a Orán, desde el mismo puerto de salida a Mahón e igualmente a San Roque, aquí se le unieron otras dos fragatas, prosiguiendo en la misma comisión, hasta realizar un viaje a Cádiz y el siguiente a Ferrol, donde al arribar quedó desembarcado por pasar a desarme el buque.

Al producirse la declaración de guerra a los convencionales franceses, se le otorgó el mando del navío San Vicente incorporado a la escuadra del general don Francisco de Borja, zarparon el 26 de febrero de 1793 del puerto de Cartagena, para realizar toda la campaña de Cerdeña, participando en la toma de las islas de San Pedro y de San Antíoco, el apresamiento de la fragata francesa Hèléne y la quema de la Richmond, su viaje a Génova y posteriormente a Córcega, pasando a dar protección de los ejércitos napolitano y piamontés, sobre la ribera del Var, continuando hasta Niza y Villafranca, estando aquí se desató una epidemia por el mal estado de los víveres, obligando al general a regresar a Cartagena, lo que efectuó entre el 8 y 9 de agosto siguiente, desembarcando más de tres mil hombres enfermos.

Pasados un par de meses la escuadra estuvo lista para zarpar, efectuándolo rumbo a la bahía de Cádiz, al arribar se le entregó la Real orden del 25 de enero de 1794 con su ascenso al grado de brigadier, zarpando con rumbo a las costas cantábricas para impedir la piratería ejercida por los franceses, se le otorgó el mando de dos navíos y dos fragatas, capturando cuatro fragatas francesas y treinta lanchas, encontrándose en esta comisión se desató un duro temporal desarbolando su navío, viéndose forzado a buscar refugio en Guetaria, donde se encontró con cuatro bergantines fondeados y los timones desmontados, estando bajo la protección de la artillería de los franceses, tomo la decisión, esa noche desembarcó a casi toda su gente y atacó a los artilleros enemigos, cogidos por sorpresa salieron huyendo, aprovechando esto para lanzar con sus cureñas la artillería al mar, acompañada de la pólvora y los proyectiles, abordaron los bergantines sacando de ellos todo los que le pudiera servir, luego los echaron a pique, repuesto su navío con parte de lo sacado de los enemigos zarparon con rumbo a Santoña.

Al parecer los propietarios de los buques presentaron demanda al Rey por los daños sufridos, S. M., determinó fueran escuchados judicialmente en el Tribunal de Marina de Ferrol, al concluir las deliberaciones y exposiciones de los hechos, se entrego a don Carlos IV el informe, declarando a Hezeta: «buen servidor suyo y digno de las reales gracias.» lo que tuvo efecto por Real resolución del 13 de junio de 1797.

Tal era la seguridad del Gobierno de haber actuado con total legalidad que a pesar de estar supuestamente en duda, en ningún momento dejo de navegar en su comisión de transporte de tropas de un punto a otro, quedando incorporado más tarde a la escuadra del general don Juan de Lángara, realizando el corso por el Mediterráneo, al arribar a Cartagena quedó en 1796. Como bien aclaran las fechas, la sentencia del juicio fue un año más tarde.

Continuó prestando sus servicios en el mismo Departamento, recibiendo la Real orden del 5 de octubre de 1802 comunicándole su ascenso al grado de jefe de escuadra, siéndole concedida licencia para residir en Murcia, donde le sorprendió el alzamiento nacional del 2 de mayo de 1808, al conocer la noticia se presentó en Cartagena.

Por Real orden del 7 de julio de 1809 fue ascendido al grado de teniente general, al ser expulsados de la península los invasores regresó a su casa en Murcia, donde falleció de enfermedad natural el 23 de julio de 1815, cuando contaba con ochenta años de edad, de ellos sesenta y cuatro de honrados servicios a España.

Bibliografía:

Codina Bonet, Ramón.: Don Antonio Barceló, almirante de la Armada y corsario del Rey. Instituto de Historia y cultura Naval. Ministerio de Defensa. Madrid, 2010.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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