Galicia P-41-R-5-HMS Saint Clement-Z.A.R.1.

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Galicia P-41-R-5-HMS Saint Clement-Z.A.R.1.



Galicia
Galicia
Autor desconocido.

Construido por N.V. van der Kuy & van der Ree’s Machinefabriek en Scheepsweft, Róterdam. Holanda, 1918 con el nombre de Z.A.R.1. y entregado a la Royal Navy, donde fue renombrado HMS Saint Clement.

Fue comprado y dado de alta en la Marina el 18 de febrero de 1922, para servir como remolcador, siendo clasificado como R-5, más tarde se le renombró con el que se indica en este historial.

Desplazamiento: 350 tn. Dimensiones: Eslora 30’65 (entre pp) por 6’72 de manga y 3’52 metros de calado. Máquina de triple expansión a carbón con 550 C.V. Velocidad: máxima 10 nudos.

Al producirse el alzamiento se encontraba en Marín, quedando en el bando alzado, donde fue armado con un cañón Nordenfelt de 57/37 mm a proa y un Vickers de 47/50 mm en popa. Sí consta en el anuario español de 1932 (el primero que se editó en España y español).

Pasó a Ferrol y el 13 de agosto de 1936, fue nombrado su comandante el alférez de navío D. Federico Sánchez-Barcáiztegui Aznar, entregando el mando del Cartagenero, sale el mismo día de noche, por haber sido destinado a la base de Ribadeo, donde se le asigna el numeral P-41, aunque seguirá siendo conocido por su nombre, el 7 de agosto junto al Denis, por orden del comandante de crucero Almirante Cervera, bombardean para facilitar el avance de las tropas la población de Cadavedo y el 25 seguido recibe la orden de incorporarse a la base de Ribadeo.

El 3 de septiembre participo junto al Denis, en el intento de capturar al sumergible C-5, no consiguiendo el objetivo, el 7 seguido los cuatro bous consiguieron apagar con sus fuegos, la batería situada en la desembocadura del río Nalón, seguido apresaron entre todos al vapor Ulía, de 2.435 TRB., al ser declarado buena presa, se incorporó a la marina con el nombre de Castillo Morella.

El 19 de septiembre, junto al Ciriza, prestaron protección al destructor Velasco, al mando del capitán de corbeta D. Francisco Núñez Rodríguez, quien tenía como misión habiendo embarcado 40 minas para sembrar con ellas, los puertos de Santander y Bilbao, al encontrase a las 08:30 horas a 25 millas navegando al 020 sobre Cabo Blanco, desde el destructor se avisto un sumergible, su comandante dio orden de aproar a él, aumentando su velocidad a 25 nudos, transcurridos unos minutos desapareció de la superficie, por ello a las 09:15 regreso a su anterior rumbo, al llegar a la voz de su escolta a las 11:15 paso aviso a estos de su avistamiento, prosiguiendo a rumbo para minar las aguas de Santander, a las 12:30 vario rumbo al 090, para arribar a Bilbao, en este instante el comandante del Galicia, navegaba rumbo 070, a 15 millas al norte del cabo Peñas y a tres millas por su proa, y a otras tres a su babor al mismo rumbo el Ciriza.

De pronto desde el Galicia se divisó por su popa un sumergible, navegando a mucha más velocidad en superficie, al parecer con la intención de pasarle por la banda de babor, al encontrase a unos 5.000 metros, el Galicia hizo sonar su sirena alertando al Ciriza, pasados unos 15 minutos, el remolcador aproó al sumergible, sobre el que abrió fuego con su pieza de 57 mm, transcurridos unos minutos pudo apreciar haber dañado al sumergible, aunque éste hizo de nuevo inmersión muy rápidamente, el Galicia continuo a su rumbo de encontrada y al suponer (no había sonares) se encontraba sobre él, lanzo una carga de profundidad, pero no se obtuvo resultado favorable, lo que realmente sucedió fue que el comandante del sumergible, al decidir hacer inmersión dejo abierto en la vela la válvula del acústico, medio de comunicación con la cámara interior, por ello comenzó a entrar agua y esto es lo que asusto a su inexperta dotación y lo que quería conseguir, por ello muy rápidamente se dio la orden se soplar tanques, saliendo a superficie a unos 1.500 metros de distancia.

Al encontrase a unos 800 m. el sumergible abrió fuego con su cañón de 76’2 mm, de hecho recibió un impacto en el puente, otro en la rueda del timón, uno más en la tubería del pito, dañando la superestructura del remolcador, matando al sirviente de la pieza de proa, el marinero de 1ª José Naveira, al parecer el impacto fue directo porque su cuerpo fue partido en dos, más cuatro heridos leves, entre ellos el mismo comandante y el segundo oficial naval D. Manuel Anca; en el cruce de disparos el Galicia encajo otros cinco proyectiles, uno de ellos causo una vía de agua en la carbonera de babor, así como otro en la caldera, viéndose obligado a bajar la velocidad a 4 nudos, más otros tres heridos, como es natural en la dotación bajó la moral, por ello el comandante descendió del puente y dirigió el fuego de la pieza, al parecer con cierta precisión, el sumergible basado en su mayor velocidad se sumergió de nuevo; todo esto duro tres horas.

A las 14:30, el comandante del Velasco, capitán de corbeta D. Francisco Núñez Rodríguez, supo por telefonía el avistamiento del sumergible, virando con rumbo de encontrada al 270, aumentando su velocidad a 27 nudos, divisando una pequeña columna de humo a las 15:15, pasados unos minutos avisto a los dos bous y al norte de ellos una característica nube muy débil, propia de la exhaustación de los motores del sumergible, prosiguió a rumbo y a las 15:30 se distinguía el sumergible, huyendo con rumbo N. a unas 4 millas del Galicia, a las 15:40 con el telemetro del destructor, lo situó a 6.440 metros de distancia, el director de tiro era el alférez de navío D. Severo Martín Allegue, el comandante dio orden de abrir fuego, con su pieza de proa de 101’6 mm, logrando impactar con más de un proyectil, viéndose acorralado el sumergible izó bandera de rendición, por ello suspendió el fuego a las 15:47.

Llegó a la voz a las 16:00, dando la orden de cortar las comunicaciones, el comandante del sumergible, el alférez de navío D. Oscar Scharfhauser Kebbon, indicó tenía una vía de agua importante, pero aun así el comandante del destructor le dijo era necesario salvar el buque, a su vez dio la orden de arriar un bote, con personal especialista, estando al mando de su Segundo, teniente de navío D. José Jáudenes Junco, con la intención de abordar y salvar el sumergible, al mismo tiempo que se separaba el bote del casco del destructor, el sumergible comenzó a hundirse de popa, eran las 16:15 y la dotación del B-6 comenzó a abandonar el casco, el último en hacerlo fue su comandante, quien no había olvidado el libro con las claves reservadas de la nave.

Hundimiento del submarino B-6
Hundimiento y auxilio del submarino B-6
Autor desconocido.

Mientras tanto había llegado el Ciriza, quien al ver la traumática situación de los hombres en el agua, se acercaron para facilitar el embarque, al mismo tiempo y desde el destructor se lanzaron prácticamente todos los salvavidas, por ello en el bote embarcaron catorce de ellos, en el bou siete, los restantes treinta y seis, fueron recogidos por el Velasco, [1] sólo uno, no se sabe la razón, al ir a colocarse el salvavidas se hundió y no pudo ser rescatado, (puede pensarse lo que se considere, pero lo más probable es que fuera el comisario político y por ello prefirió la muerte honrosa, a ser pasado por las armas tras el consiguiente consejo de guerra) y a las 16:20 el sumergible desaparecía de la superficie del mar. [2] [3]

Un poco después arribaba el Galicia, abarloándose al destructor, para trasbordar a todos los rescatados, por los balanceos propios de la mar, estando en este trabajo, los dos cascos se golpearon, a causa de ello el destructor sufrió una vía de agua en su obra muerta, siendo inmediatamente taponada con coys y cemento rápido, a su vez por el mismo golpe, quedo fuera de servicio el tren de lanzamiento de cargas de profundidad, como consecuencia el destructor que pretendía minar Bilbao, decidió arrumbar a Ferrol, dando a su vez la orden al Ciriza y Galicia lo hicieran a su base en Ribadeo y a los Denis y Virgen del Carmen 1º, igualmente a Pasajes, nueva base de los bous nacionales, por haber pasado a sus manos el 12 de septiembre anterior.

El B-6 había salido de Cartagena el 14 de septiembre de 1936, con un cargamento de 700 cajas de 33 kilos de peso cada una de municiones destinadas a Bilbao, siendo todo el viaje muy incómodo para la dotación, por ocupar el espacio libre de tránsito para ellos.

Las bajas en el Galicia fueron: Los ya citados, más el cabo de artillería Jesús Paz, cabo de Infantería de Marina Eloy Rodríguez, cabo de marinería Luis Mella, marineros Fernando Landeira y Cipriano Purrua, el fogonero Juan Egea y el tercer maquinista, D. José Vilar Guerrero, quien se encontraba en Ferrol de permiso, aunque destinado en Cartagena en el sumergible B-1, quedando incorporado al remolcador.

El Galicia entró en su base de Ribadeo a reparar, pero se vio obligado a salir con rumbo a Ferrol, por recibirse en la noche del 21 de septiembre, el avisó desde Cádiz del paso de la escuadra gubernamental con rumbo al Cantábrico, por esta razón y al no tener defensas suficientes para defenderse de un ataque, sobre todo por la presencia en la escuadra del acorazado Jaime I, se dio la orden desde Ferrol de pasar todos los bous a este arsenal, saliendo de Ribadeo el 22 continuo, entrando en el Arsenal el 23 por la mañana, donde al llegar se puso en seco para continuar las reparaciones, no saliendo de nuevo al mar hasta finales de octubre.

Pero al parecer por las inmejorables condiciones de este buque, quedo en Ferrol para cumplir su principal comisión de remolcador, hasta que al finalizar la guerra fue desarmado y siguiendo su rastro, sabemos que el 9 de mayo de 1941, fue renombrado RR-11, lo que nos indica continuo sus servicios en la Marina.

Notas

  1. De los cuarenta y tres apresados que fueron juzgados por el tribunal compuesto por cinco oficiales de la Marina, tres fueron sentenciados a la pena capital, eran el 2º maquinista Juan Cumbreras González y 3º maquinistas Fernando de la Pascua Galiano y Andrés Navarro Barcelona, el resto cumplió pena carcelaria, pero cinco años más tarde, a pesar de estar condenados a perputa, fueron puestos en libertad.
  2. No en balde se efectuaron 153 disparos con el cañón de proa 57/37 mm y 97 con el de popa de 47/50 mm, y alrededor de 2.000 de ametralladora y fusil.
  3. Por los hechos narrados a su vez, el Jefe de la Flota, en uso de sus atribuciones, no dudo en conceder la Medalla Naval al alférez de navío D. Federico Sánchez Barcáiztegui Aznar, por Orden General del 21 de septiembre, confirmada por O.C. del 12 de octubre seguido, esta condecoración era igual a la Medalla Militar, justo por debajo de la Cruz Laureada de San Fernando. Al estar en guerra y los nacionales no disponer de la condecoración, al serle impuesta en su base de Ribadeo, por el jefe de la flotilla de bous allí estacionada, el teniente de navío D. Félix de Ozámiz Rodríguez, se quitó la suya ganada cuando el desembarco de Alhucemas y se la prendió en el pecho. No quedó aquí el tema, pues vista la causa en juicio contradictorio, (advertir y considerar que los hechos tuvieron lugar el 19 de septiembre de 1936, por ello llevó su tiempo el trámite, como suele ser normal en esta condecoración) a petición del Almirante Jefe de la Flota, se publicó en el B. O. nº 92 del 28 de octubre de 1938, pág. 1.512, la concesión al ya teniente de navío, de la Cruz Laureada de San Fernando de 2ª Clase, (la concesión de esta máxima condecoración, lleva consigo el ascenso inmediato al grado superior de quien la recibe) siéndole impuesta por el Jefe de las Fuerzas de Bloqueo del Mediterráneo, vicealmirante (estampillado) Excmo. Señor D. Francisco Moreno Fernández, en su cuartel general sito en la ciudad de Palma de Mallorca, estando presente todas las unidades de la escuadra con sus dotaciones.


Bibliografía: Para leer clicar sobre ella.


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